Brunch Magazine | Una revista de moda para gente que no lee revistas de moda

PIZETTA, PALAZZO, PROSECCO... MILANO DESING WEEK.

  • El recinto ferial recibe a más de 300.000 visitantes. El pabellón satélite, a más de 700 diseñadores emergentes del mundo entero. Y luego están las mil ramificaciones que se extienden por cuatro barrios enteros: Tortona, Ventura Lambrate, Brera, Triennale...

    Jamás he visto una ciudad tan volcada con un evento comercial como ésta. Llevo asistiendo 19 años seguidos. Y continúo sorprendiéndome.

    Con Gaetano Pesce, por ejemplo.

    Pesce es el rey del mambo Siempre lo ha sido, pero este año lo borda: me tiene loca con sus butacas derretidas "tanto para exterior como para interior" de Meritalia, y con otra butaca de digital art print que asemeja una cordillera nevada de la que manan unas cataratas.

    O con el Spazio Rossana Orlandi.

    Aunque queda un poco a desmano, siempre merece la pena. La señora Orlandi es una de las comisarias de Art Design más importantes del mundo. Más aún, se ha convertido en un referente. Ha tomado el relevo de lo que en su día supuso el espacio Corso Como para crear un entorno de creatividad y diseño sin ñoñerías.

  • Cuando te plantas allí y ves una muestra absolutamente deslumbrante de Nika Zupanc, te rindes ante ambas: ante Orlandi por seleccionarla y ante Zupanc por una colección delicada, femenina, impecable. En este increíble espacio de tres plantas, también hay cabida para el diseño español: Álvaro Catalán "el diseñador de las pet lamps", Patricia Urquiola o Jaime Hayón.
    La mesa de Patricia Urquiola para Glass Italia es otra obsesión. La Perfect Chair de Normann Copenhage, los papeles pintados de Paola Navone para NLXL, la mesa de Starck para Magis... Y sí, señores: Starck sigue siendo el puto amo.

    Aquí nada se deja al azar. Ni los socorridos food trucks que llenan la cuidad para abastecernos de carbohidratos cuando el podómetro del móvil marca ya doce kilómetros caminados en lo que va de día. Marcas como Peugeot se ha lanzado al design para crear la roulotte delicatessen perfecta. En cualquier caso, las palabras a recordar son «pizzeta, palazzo, prosecco». Con la primera se resiste, en el segundo te cuelas, el tercero es pura vida.

  • El premio al mejor montaje de espacio en el Fuori Salone es para Tom Dixon con su Cinema. El antiguo director creativo de Hábitat sigue abanderando a los diseñadores británicos. Sus nuevas lámparas Melt serán un bestseller y tendrán sus consabidos calcos chinos, como siempre sucede con los productos geniales.

    ¿Y Moooi?. ¿Qué haríamos sin Moooi, sin Marcel Wanders, sin sus estilistas, sin sus unicornios??

    La fiesta más cool tuvo lugar en la Biblioteca Ambrosiana "la de Leonardo" con Bernabé Fornasetti ejerciendo de DJ. Eso es Milán.

    La más divertida, y eso también es Milán, nos la encontramos en La Pelota (para los despistados, el frontón vasco donde el marido de Stella McCartney montaba los eventos de su editora Established & Sons, y nos dejaba en la puerta, con dos palmos de narices). Esta vez, sin embargo, las puertas se abrieron a la excelente colección Austrian Design Pioneers al ritmo de... ¡Peter Kruder!. Como buena motera urbana, de todas las increíbles piezas allí expuestas, me quedo con la scooter eléctrica Lohner LEA de Valentin Vodev.

  • El premio a la cutrez se lo vamos a dar a Vitra. ¡Sí, a Vitra!

    Señores de Vitra, ¿cómo han tenido los santos cojones de ir a la feria del mobile de Milán con un stand hecho de palés, como si de un concurso de estudiantes se tratara? Traté de buscar una explicación... sí, tienen representación en la ciudad y quizás han dividido el presupuesto... pero en última instancia da igual.

    Y el 10 se lo ponemos a San Ikea. Me declaro fan absoluta.

    Montan su espacio en la zona «alternativa» de Tortona, muestran una colección ecológica a base de corcho y fibras naturales que compraré en cuanto salga. Presentan la cocina del futuro, en la que se come, se cocina y que se convierte en una tablet gigante que sugiere cómo combinar los ingredientes que apoyas en ella y hasta te escanea las páginas de tus antiguos libros de cocina. Y para colmo se alían con Paola Navone para una nueva colección de tejidos en blanco y negro que nos llena de alegría al saber que podremos poseer unas cuantas piezas de ella sin tener que pedir un crédito.

  • Pero no todo va a ser diseño contemporáneo. Al final arañamos unas horas para visitar en el Palazzo Reale la exposición «Leonardo Da Vinci 1452-1519». Lo han reunido todo: dibujos, telas, el original del hombre de Vitrubio, algunas de las máquinas y cachivaches que inventó, reinterpretaciones de su obra por otros artistas como Warhol... Han pasado quinientos años y aún impone respeto y admiración. (Y merece un vueling.).

    El caso es que al final no hay mejor cita en todo el año. Vale, es cansado. Y siempre cuesta encontrar acomodo. Pero da igual. Me importa un pimiento que llueva, que las nuevas generaciones nos invadan Bar Basso, que esperar un taxi a las cuatro de la mañana suponga dos horas o que el vuelo de vuelta se retrase tres. Si la suerte nos acompaña, el año que viene volveremos a colarnos en una terraza junto al Duomo para brindar con ríos de prosecco.

    Eva Almohacid.

  • El recinto ferial recibe a más de 300.000 visitantes. El pabellón satélite, a más de 700 diseñadores emergentes del mundo entero. Y luego están las mil ramificaciones que se extienden por cuatro barrios enteros: Tortona, Ventura Lambrate, Brera, Triennale...

    Jamás he visto una ciudad tan volcada con un evento comercial como ésta. Llevo asistiendo 19 años seguidos. Y continúo sorprendiéndome.

    Con Gaetano Pesce, por ejemplo.

    Pesce es el rey del mambo Siempre lo ha sido, pero este año lo borda: me tiene loca con sus butacas derretidas "tanto para exterior como para interior" de Meritalia, y con otra butaca de digital art print que asemeja una cordillera nevada de la que manan unas cataratas.

    O con el Spazio Rossana Orlandi.

    Aunque queda un poco a desmano, siempre merece la pena. La señora Orlandi es una de las comisarias de Art Design más importantes del mundo. Más aún, se ha convertido en un referente. Ha tomado el relevo de lo que en su día supuso el espacio Corso Como para crear un entorno de creatividad y diseño sin ñoñerías.

  • Cuando te plantas allí y ves una muestra absolutamente deslumbrante de Nika Zupanc, te rindes ante ambas: ante Orlandi por seleccionarla y ante Zupanc por una colección delicada, femenina, impecable. En este increíble espacio de tres plantas, también hay cabida para el diseño español: Álvaro Catalán "el diseñador de las pet lamps", Patricia Urquiola o Jaime Hayón.
    La mesa de Patricia Urquiola para Glass Italia es otra obsesión. La Perfect Chair de Normann Copenhage, los papeles pintados de Paola Navone para NLXL, la mesa de Starck para Magis... Y sí, señores: Starck sigue siendo el puto amo.

    Aquí nada se deja al azar. Ni los socorridos food trucks que llenan la cuidad para abastecernos de carbohidratos cuando el podómetro del móvil marca ya doce kilómetros caminados en lo que va de día. Marcas como Peugeot se ha lanzado al design para crear la roulotte delicatessen perfecta. En cualquier caso, las palabras a recordar son «pizzeta, palazzo, prosecco». Con la primera se resiste, en el segundo te cuelas, el tercero es pura vida.

  • El premio al mejor montaje de espacio en el Fuori Salone es para Tom Dixon con su Cinema. El antiguo director creativo de Hábitat sigue abanderando a los diseñadores británicos. Sus nuevas lámparas Melt serán un bestseller y tendrán sus consabidos calcos chinos, como siempre sucede con los productos geniales.

    ¿Y Moooi?. ¿Qué haríamos sin Moooi, sin Marcel Wanders, sin sus estilistas, sin sus unicornios??

    La fiesta más cool tuvo lugar en la Biblioteca Ambrosiana "la de Leonardo" con Bernabé Fornasetti ejerciendo de DJ. Eso es Milán.

    La más divertida, y eso también es Milán, nos la encontramos en La Pelota (para los despistados, el frontón vasco donde el marido de Stella McCartney montaba los eventos de su editora Established & Sons, y nos dejaba en la puerta, con dos palmos de narices). Esta vez, sin embargo, las puertas se abrieron a la excelente colección Austrian Design Pioneers al ritmo de... ¡Peter Kruder!. Como buena motera urbana, de todas las increíbles piezas allí expuestas, me quedo con la scooter eléctrica Lohner LEA de Valentin Vodev.

  • El premio a la cutrez se lo vamos a dar a Vitra. ¡Sí, a Vitra!

    Señores de Vitra, ¿cómo han tenido los santos cojones de ir a la feria del mobile de Milán con un stand hecho de palés, como si de un concurso de estudiantes se tratara? Traté de buscar una explicación... sí, tienen representación en la ciudad y quizás han dividido el presupuesto... pero en última instancia da igual.

    Y el 10 se lo ponemos a San Ikea. Me declaro fan absoluta.

    Montan su espacio en la zona «alternativa» de Tortona, muestran una colección ecológica a base de corcho y fibras naturales que compraré en cuanto salga. Presentan la cocina del futuro, en la que se come, se cocina y que se convierte en una tablet gigante que sugiere cómo combinar los ingredientes que apoyas en ella y hasta te escanea las páginas de tus antiguos libros de cocina. Y para colmo se alían con Paola Navone para una nueva colección de tejidos en blanco y negro que nos llena de alegría al saber que podremos poseer unas cuantas piezas de ella sin tener que pedir un crédito.

  • Pero no todo va a ser diseño contemporáneo. Al final arañamos unas horas para visitar en el Palazzo Reale la exposición «Leonardo Da Vinci 1452-1519». Lo han reunido todo: dibujos, telas, el original del hombre de Vitrubio, algunas de las máquinas y cachivaches que inventó, reinterpretaciones de su obra por otros artistas como Warhol... Han pasado quinientos años y aún impone respeto y admiración. (Y merece un vueling.).

    El caso es que al final no hay mejor cita en todo el año. Vale, es cansado. Y siempre cuesta encontrar acomodo. Pero da igual. Me importa un pimiento que llueva, que las nuevas generaciones nos invadan Bar Basso, que esperar un taxi a las cuatro de la mañana suponga dos horas o que el vuelo de vuelta se retrase tres. Si la suerte nos acompaña, el año que viene volveremos a colarnos en una terraza junto al Duomo para brindar con ríos de prosecco.

    Eva Almohacid.

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