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Noventa años de Oscar: sus mejores (y peores) momentos

  • Noventa ediciones dan para mucho. Son las que este año cumple la gala de los Óscar, que celebró su primera entrega allá por 1929. Aquella velada duró poco más de quince minutos y fue más bien un gran banquete entre académicos y gente del cine. Muy diferente al macroevento actual.

    Casi un siglo de ceremonias que nos han dejado muchas curiosidades y momentos: en 1940 la ganadora al Oscar a la Mejor Actriz Secundaria no pudo sentarse con todo el mundo... ¡por ser negra!; en 1953 se televisa por primera vez; en 1973 una india apache, vestida como tal, acudió a recoger el premio en nombre de Marlon Brando; un año después un caballero desnudo atravesó corriendo el escenario sin previo aviso; y más recientemente, en 2014, la presentadora Ellen Degeneres hizo en directo una de las fotografías más tuiteadas de la historia, descubriendo a la Academia el poder de las redes sociales.

    Por no hablar de los discursos de agradecimiento... Ese momento en el que el ganador puede pasar de la emoción extrema a la vergüenza ajena en un segundo. Desde el año 2010 se supone que el límite de tiempo en los agradecimientos es de 45 segundos, quizá para evitar casos como el de la actriz Greer Garson en 1943, que se alargó 5 minutos, o el show que dio Cuba Gooding Jr. en 1997, a gritos y por encima de la orquesta.

    Sea como sea, todos los años ocurre algo. Así que, para celebrar las 90 primaveras de los Premios Oscar, recordamos sus momentos más sonados...

  • "HAY UN ERROR... MOONLIGHT... ¡HABÉIS GANADO VOSOTROS!"

    Con estas palabras, y después de más de dos minutos celebrándolo, el equipo de La La Land (Damien Chazelle, 2016) comunicó a los verdaderos ganadores del premio más importante de la noche, nada menos, que ellos eran los vencedores. Se trataba de la mayor equivocación en la historia de los premios. ¿Los culpables? Los representantes de la consultora que debían vigilar precisamente que todo saliese a la perfección, y estaban a por uvas. Hoy ellos han sido relevados del puesto y se ha revisado todo el protocolo de seguridad para que no se repita. Una pena, porque como espectáculo televisivo nos dio la vida.

  • #OscarsSoWhite

    Los afroamericanos han sido ninguneados año tras año en la historia de los Oscar. La actriz Hattie McDaniel, por ejemplo, soportó en 1940 la humillación de tener que sentarse en una mesa aparte en el restaurante en el que se celebraba la gala, por su estricta política non-black. Y no fue hasta 2002 que la Academia decidió por fin reconocer el trabajo de una intérprete negra como Mejor Actriz: Halle Berry hizo historia y su discurso es uno de los más emotivos que se recuerdan, con todo el público en pie y mojando pestaña. Desde entonces, y gracias a movimientos como #OscarsSoWhite, se ha empezado a reconocer la diversidad en las nominaciones, aunque aún tímidamente.

  • EL APLAUSO MÁS LARGO

    En todas las ediciones se viven momentos emotivos, el público se levanta y se vitorea a las estrellas y sus discursos. Sin embargo, nada comparable a lo que sucedió en 1972. La Academia reconoció con un Oscar honorífico al grandísimo Charles Chaplin que, además, regresaba a suelo americano tras veinte años exiliado por causas políticas, y el patio de butacas se volcó con el intérprete dedicándole un aplauso... ¡de doce minutos! El actor, visiblemente emocionado, solo fue capaz de responder con un mínimo discurso, aunque, eso sí, volvió a calzarse el bombín y el bastón que fueron su seña de identidad en tantas películas.

  • EL MAYOR RIDÍCULO DE LOS OSCAR.

    Ocurrió en 1989 y duró casi quince minutos: los productores de la gala pensaron que sería buena idea montar un número musical entre Blancanieves y Rob Lowe, el guapito del momento, y el resultado es de vergüenza ajena. Es prácticamente imposible verlo hasta el final (os retamos a ello, y no vale intentarlo sin sonido) sin sentirse mal, no sabemos si por la pobre Blancanieves o por nuestra salud mental. La cosa salió tan mal que el productor responsable no volvió a trabajar, Disney puso una demanda y el gremio actoral publicó una carta renegando del tema. Ahora sabemos lo que sienten los actores de fuera cuando vienen a los Goya...

  • INDIOS EN LOS OSCAR.

    Al público se le puso cara de gaviota cuando en 1973 Marlon Brando fue premiado como Mejor Actor por su papel en El Padrino (Francis Ford Coppola, 1972) y en lugar de acudir a la gala envió a Sacheen Littlefeather, una india apache real, a por él. Por lo visto Brando lo hizo para protestar por el trato que se les daba a los nativos americanos en el cine, y sobre eso habló su representante, que realmente se llamaba Maricruz, ante todo el gremio cinematográfico. Su discurso fue abucheado y aplaudido a partes iguales, y ya es parte de los mayores WTF de la historia de los Oscar.

  • ¡UN HOMBRE DESNUDO EN EL ESCENARIO!

    La edición de 1974 será recordada también por aquella en la que un hombre se paseó completamente desnudo por el escenario mientras David Niven presentaba a Elizabeth Taylor. La rápida reacción de Niven: "¿no es maravilloso pensar que la única carcajada que se hombre conseguirá arrancar en su vida haya sido desnudándose y enseñando sus pequeñeces?", volvió a centrar la gala y consiguió que el momento sea considerado como uno de los más memorables en sus noventa ediciones. El espontáneo, un activista y artista llamado Robert Opel, tiene una historia muy interesante y alcanzó cierta fama gracias a la escenita. Sin embargo, años más tarde fue asesinado, a los cuarenta años, en una galería de arte.

  • EL MOMENTO MÁS TRENDING TOPIC.

    Aunque le ha costado, la Academia por fin ha comprendido el poder de las redes sociales y ha logrado atraer, y rejuvenecer, a su público. En 2014 la presentadora Ellen Degeneres consiguió que la gala estuviese en boca de todos al ser la autora del selfie más famoso de la historia de Twitter (todavía hoy ocupa el segundo puesto en número de retuits). Una foto que reunió a los mayores intérpretes de la industria: Julia Roberts, Meryl Streep, Brad Pitt... y que hoy se ve diferente: el matrimonio Pitt-Jolie no acabó bien, Kevin Spacey ha caído en desgracia... eso sí, la promoción a Samsung le salió redonda.

  • LAS REACCIONES MÁS ESCANDALOSAS.

    Todos los ganadores tienen algo en común: los nervios al subir al escenario tras escuchar su nombre. Quizá por eso Adrien Brody se enganchó a Halle Berry cuando ganó el Oscar al Mejor Actor (por El Pianista, Roman Polanski en 2003) en un larguísimo beso que hoy estamos seguros habría sido analizado, criticado y condenado. O la veterana Sally Field, que en 1985 fue ridiculizada por un discurso en el que afirmaba emocionadísima "¡Por fin me queréis! ¡Me queréis de verdad!" tras recoger su premio. Otros se quedan en blanco, como Anna Paquin, hiperventilando con once años en la gala de 1994, o directamente se caen al suelo, como Jennifer Lawrence, que tropezó elegantísimamente en 2013. ¿Qué ocurrirá este año?

  • Noventa ediciones dan para mucho. Son las que este año cumple la gala de los Óscar, que celebró su primera entrega allá por 1929. Aquella velada duró poco más de quince minutos y fue más bien un gran banquete entre académicos y gente del cine. Muy diferente al macroevento actual.

    Casi un siglo de ceremonias que nos han dejado muchas curiosidades y momentos: en 1940 la ganadora al Oscar a la Mejor Actriz Secundaria no pudo sentarse con todo el mundo... ¡por ser negra!; en 1953 se televisa por primera vez; en 1973 una india apache, vestida como tal, acudió a recoger el premio en nombre de Marlon Brando; un año después un caballero desnudo atravesó corriendo el escenario sin previo aviso; y más recientemente, en 2014, la presentadora Ellen Degeneres hizo en directo una de las fotografías más tuiteadas de la historia, descubriendo a la Academia el poder de las redes sociales.

    Por no hablar de los discursos de agradecimiento... Ese momento en el que el ganador puede pasar de la emoción extrema a la vergüenza ajena en un segundo. Desde el año 2010 se supone que el límite de tiempo en los agradecimientos es de 45 segundos, quizá para evitar casos como el de la actriz Greer Garson en 1943, que se alargó 5 minutos, o el show que dio Cuba Gooding Jr. en 1997, a gritos y por encima de la orquesta.

    Sea como sea, todos los años ocurre algo. Así que, para celebrar las 90 primaveras de los Premios Oscar, recordamos sus momentos más sonados...

  • "HAY UN ERROR... MOONLIGHT... ¡HABÉIS GANADO VOSOTROS!"

    Con estas palabras, y después de más de dos minutos celebrándolo, el equipo de La La Land (Damien Chazelle, 2016) comunicó a los verdaderos ganadores del premio más importante de la noche, nada menos, que ellos eran los vencedores. Se trataba de la mayor equivocación en la historia de los premios. ¿Los culpables? Los representantes de la consultora que debían vigilar precisamente que todo saliese a la perfección, y estaban a por uvas. Hoy ellos han sido relevados del puesto y se ha revisado todo el protocolo de seguridad para que no se repita. Una pena, porque como espectáculo televisivo nos dio la vida.

  • #OscarsSoWhite

    Los afroamericanos han sido ninguneados año tras año en la historia de los Oscar. La actriz Hattie McDaniel, por ejemplo, soportó en 1940 la humillación de tener que sentarse en una mesa aparte en el restaurante en el que se celebraba la gala, por su estricta política non-black. Y no fue hasta 2002 que la Academia decidió por fin reconocer el trabajo de una intérprete negra como Mejor Actriz: Halle Berry hizo historia y su discurso es uno de los más emotivos que se recuerdan, con todo el público en pie y mojando pestaña. Desde entonces, y gracias a movimientos como #OscarsSoWhite, se ha empezado a reconocer la diversidad en las nominaciones, aunque aún tímidamente.

  • EL APLAUSO MÁS LARGO

    En todas las ediciones se viven momentos emotivos, el público se levanta y se vitorea a las estrellas y sus discursos. Sin embargo, nada comparable a lo que sucedió en 1972. La Academia reconoció con un Oscar honorífico al grandísimo Charles Chaplin que, además, regresaba a suelo americano tras veinte años exiliado por causas políticas, y el patio de butacas se volcó con el intérprete dedicándole un aplauso... ¡de doce minutos! El actor, visiblemente emocionado, solo fue capaz de responder con un mínimo discurso, aunque, eso sí, volvió a calzarse el bombín y el bastón que fueron su seña de identidad en tantas películas.

  • EL MAYOR RIDÍCULO DE LOS OSCAR.

    Ocurrió en 1989 y duró casi quince minutos: los productores de la gala pensaron que sería buena idea montar un número musical entre Blancanieves y Rob Lowe, el guapito del momento, y el resultado es de vergüenza ajena. Es prácticamente imposible verlo hasta el final (os retamos a ello, y no vale intentarlo sin sonido) sin sentirse mal, no sabemos si por la pobre Blancanieves o por nuestra salud mental. La cosa salió tan mal que el productor responsable no volvió a trabajar, Disney puso una demanda y el gremio actoral publicó una carta renegando del tema. Ahora sabemos lo que sienten los actores de fuera cuando vienen a los Goya...

  • INDIOS EN LOS OSCAR.

    Al público se le puso cara de gaviota cuando en 1973 Marlon Brando fue premiado como Mejor Actor por su papel en El Padrino (Francis Ford Coppola, 1972) y en lugar de acudir a la gala envió a Sacheen Littlefeather, una india apache real, a por él. Por lo visto Brando lo hizo para protestar por el trato que se les daba a los nativos americanos en el cine, y sobre eso habló su representante, que realmente se llamaba Maricruz, ante todo el gremio cinematográfico. Su discurso fue abucheado y aplaudido a partes iguales, y ya es parte de los mayores WTF de la historia de los Oscar.

  • ¡UN HOMBRE DESNUDO EN EL ESCENARIO!

    La edición de 1974 será recordada también por aquella en la que un hombre se paseó completamente desnudo por el escenario mientras David Niven presentaba a Elizabeth Taylor. La rápida reacción de Niven: "¿no es maravilloso pensar que la única carcajada que se hombre conseguirá arrancar en su vida haya sido desnudándose y enseñando sus pequeñeces?", volvió a centrar la gala y consiguió que el momento sea considerado como uno de los más memorables en sus noventa ediciones. El espontáneo, un activista y artista llamado Robert Opel, tiene una historia muy interesante y alcanzó cierta fama gracias a la escenita. Sin embargo, años más tarde fue asesinado, a los cuarenta años, en una galería de arte.

  • EL MOMENTO MÁS TRENDING TOPIC.

    Aunque le ha costado, la Academia por fin ha comprendido el poder de las redes sociales y ha logrado atraer, y rejuvenecer, a su público. En 2014 la presentadora Ellen Degeneres consiguió que la gala estuviese en boca de todos al ser la autora del selfie más famoso de la historia de Twitter (todavía hoy ocupa el segundo puesto en número de retuits). Una foto que reunió a los mayores intérpretes de la industria: Julia Roberts, Meryl Streep, Brad Pitt... y que hoy se ve diferente: el matrimonio Pitt-Jolie no acabó bien, Kevin Spacey ha caído en desgracia... eso sí, la promoción a Samsung le salió redonda.

  • LAS REACCIONES MÁS ESCANDALOSAS.

    Todos los ganadores tienen algo en común: los nervios al subir al escenario tras escuchar su nombre. Quizá por eso Adrien Brody se enganchó a Halle Berry cuando ganó el Oscar al Mejor Actor (por El Pianista, Roman Polanski en 2003) en un larguísimo beso que hoy estamos seguros habría sido analizado, criticado y condenado. O la veterana Sally Field, que en 1985 fue ridiculizada por un discurso en el que afirmaba emocionadísima "¡Por fin me queréis! ¡Me queréis de verdad!" tras recoger su premio. Otros se quedan en blanco, como Anna Paquin, hiperventilando con once años en la gala de 1994, o directamente se caen al suelo, como Jennifer Lawrence, que tropezó elegantísimamente en 2013. ¿Qué ocurrirá este año?

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